sábado, 12 de octubre de 2019

[556] El fin del urbanismo tercermundista

Calles estrechas e intransitables llenas de un barro que se pega en la suela de los zapatos cuando llueve. Fosas sépticas que filtran las fecales contaminando la tierra y los pozos donde beben los vecinos. Un problema de salud pública y de impacto brutal sobre el medio ambiente. Eso son los asentamientos irregulares en suelo rústico. La peor cara de un urbanismo de tintes tercermundistas. 
Las causas son claras. Unas edificaciones construidas contra la norma, unas administraciones incapaces durante décadas de poner orden y disciplina y el tiempo que corre y unas leyes que dicen que, transcurrido un determinado número de años, ahora en Andalucía son seis, ya no se pueden demoler esas casas. 
El resultado es dramático: cientos, miles, unas 300.000 viviendas irregulares a lo largo y ancho de nuestra geografía andaluza, condenadas a su paulatina degradación. Ni se podían demoler legalmente ni tampoco se les podían dar servicios básicos como el agua, la luz o el alcantarillado. Un escenario dantesco con unas edificaciones habitadas pero en condiciones de salubridad inadmisibles, contaminando el medio físico, destrozando el paisaje. 
Los expertos urbanistas y ambientalistas nos decían que no había más remedio que esperar a los planes generales para solucionar ese problema. Unos planes generales que tardan en aprobarse nueve años de media y que, cuando se aprueban, tardan mucho menos tiempo en ser anulados por los Tribunales, generalmente por un defecto de forma, por faltar algún informe, algún papel... El resultado, un callejón sin salida. 
Y, mientras llegaban esos planes que nunca llegaban, los vecinos de esos asentamientos seguían y siguen viviendo allí y vertiendo sus residuos al terreno porque la norma sacrosanta les prohibía dotarse de saneamiento y agua. Nuestras normas prohibían adoptar medidas para mejorar la calidad de vida de los vecinos y para reducir el impacto sobre el medio ambiente. Un verdadero despropósito. 
Pero los vecinos importan y también importa ese medio ambiente que parece importarle un bledo a quienes dicen defenderlo. A quienes no quieren que se metan redes de agua, ni de saneamiento porque -dicen- hay que defender el campo como si el campo fuera más importante que la gente y, sobre todo, como si el campo se defendiera permitiendo que se siga contaminando. 
Es cierto que tenemos que afrontar, y de manera inmediata, el problema heredado de una generalizada indisciplina urbanística a lo largo y ancho de toda nuestra geografía. Un descrédito para nuestro urbanismo y un problema que las anteriores administraciones públicas intentaron resolver pero al que no fueron capaces de poner coto. Es cierto que tenemos que tomar todas las medidas disciplinarias que sean necesarias y precisas -medidas que se están tomando ya- para que este problema no se repita, para evitar el efecto llamada, reforzando la inspección y apoyando y colaborando con los Ayuntamientos en esas tareas. El urbanismo andaluz tiene que cambiar. 
Pero, hoy por hoy, lo más urgente es paliar cuanto antes la dramática situación en la que se encuentran esos varios cientos de miles de ciudadanos andaluces que viven en asentamientos irregulares. Una situación que no tenía que haberse producido nunca, pero que, por desgracia, se ha producido y no se ha sabido o podido resolver. 
El Gobierno andaluz acaba de aprobar un Decreto-Ley con intención de resolver el problema de gran parte de esas edificaciones irregulares. Un Decreto-Ley que ni legaliza ni amnistía, que no se aplica a los suelos protegidos ni a los que se encuentren en situación de riesgo mientras existan esos riesgos (que nadie se engañe ni nos engañe), pero que facilita a los Ayuntamientos unos instrumentos urbanísticos adecuados para mejorar las condiciones de vida de muchos de nuestros vecinos y para reducir el impacto sobre el medio ambiente de muchas de esas agrupaciones de viviendas irregulares. Se trata de una clara apuesta de tintes sociales y medioambientales que busca acabar de una vez por todas con esa situación tercermundista. La solución, por tanto, está ya encima de la mesa y ahora corresponde a los Ayuntamientos, con la colaboración de la Administración autonómica, aplicar esos nuevos instrumentos y reforzar la disciplina. La tarea es compleja pero ya no caben más excusas ni dilaciones. 
Si todos colaboramos con lealtad, el Decreto-Ley recientemente aprobado puede certificar el inicio del fin del urbanismo tercermundista en Andalucía. 
José María Morente del Monte. Arquitecto. Director General de Ordenación del Territorio y Urbanismo de la Junta de Andalucía.

martes, 8 de octubre de 2019

[555] Arquitectura...vivienda para todos. 7 de octubre de 2019. Día Mundial de la Arquitectura


“Arquitectura...vivienda para todos” no es solo un titular, es un deber, una exigencia y un compromiso” 
Thomas Vonier es presidente de la UIA, Union Internacional de Arquitectos, organización global de los más de 3,2 millones de arquitectos que en el mundo celebran este primer lunes de octubre como el Dia Mundial de la Arquitectura y recuerdan cada año su compromiso de servicio a la Arquitectura como herramienta de servicio a la sociedad y los ciudadanos. Este dia coincide con el Dia Mundial del Habitat de las Naciones Unidas y esta misma coincidencia expresa aún más el compromiso de la contribución necesaria del trabajo de la Arquitectura en el alojamiento accesible para todos, en la implementación de la nueva Agenda Urbana y de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, sobre todo el Objetivo 11, para hacer las ciudades y los asentamientos humanos seguros, inclusivos, resilientes y sostenibles. 
Cada año la UIA aglutina estas celebraciones alrededor de una imagen icónica elegida en un concurso internacional. La de este año es obra de Huda Gharandouqa, una arquitecta jordana que cree “que las formas más simples crean los mayores cambios: dadas las terribles condiciones que el mundo afronta, las formas básicas y los sistemas resilientes deben convertirse en las bases de la arquitectura y el desarrollo urbano actual”. 
Con el Jurado de la UIA también nosotros mismos podemos apreciar el diseño fuerte y fluido que representa de modo abstracto un edificio de viviendas con figuras humanas diversas silueteadas en las ventanas iluminadas. La retícula nos transmite la esencia de la vida urbana y un sentido de comunidad. 
Con más de mil millones de personas viviendo en barrios degradados y asentamientos informales, la arquitectura tiene su desafío en contribuir a las soluciones que garanticen el acceso universal a alojamientos seguros. 
La Arquitectura hace esto, alberga y caracteriza, nos protege y nos capacita, sirve de base y cimiento para el ejercicio real de nuestros derechos de ciudadanos y suele ser la base de la dignidad personal y social. Una arquitectura de calidad es imprescindible para un espacio de calidad, una ciudad de calidad, responde, construye y soporta una sociedad mejor organizada y colaborativa, centrada alrededor de la calidad de vida de las personas. 
Este año se celebran también los 100 años de la Bauhaus, una escuela de arquitectura, más bien un movimiento, que tuvo una influencia posterior extensísima en los campos del diseñar, vivir y habitar. Al cabo de estos 100 años los arquitectos europeos hemos ido pasando de aquel ideal de la Bauhaus a u nuevo compromiso con la Baukultur, un criterio compartido y abierto a la sociedad a la que servimos de calidad del espacio urbano y de la Arquitectura como herramienta de sostenibilidad, ciudadanía y cultura europea. La Arquitectura va más allá de la construcción y la edificación, más allá de la urbanización y el urbanismo, y la movilidad... Arquitectura sin Fronteras, nuestra ONG de referencia tiene como lema “Construyendo Derechos”. El concepto de Baukultur resulta tan transversal que inunda una nueva manera de trabajar y estar en la sociedad y con ella, facilitando y canalizando la participación pública en los procesos de debate y diseño de las nuevas ciudades, la nueva movilidad y el nuevo habitar. Estos “nuevos” desafíos son en Europa y en España renovación, rehabilitación y reforma de ciudades, edificios y espacios urbanos, asumiendo los cambios de todo tipo que nos marca nuestra época. 
A menudo se habla del “problema de la vivienda”, del “problema de la ciudad”, del “problema demográfico”, en ningún caso se habla del “problema de la arquitectura”, la arquitectura siempre es parte de la solución, de las soluciones. 
La “Arquitectura, vivienda para todos”, es mucho más que un lema, es un desafío para toda la sociedad, muy especial para la profesión y motiva cada día la parte que nos corresponde como profesionales y como corporación. 
A todos y para todos: ¡Feliz Dia de la Arquitectura, Feliz Dia del Hábitat ! 
Moisés Castro Oporto. Decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria

martes, 1 de octubre de 2019

[554] ¿Tienen los ayuntamientos que hacerse cargo de los gastos de defensa jurídica de los cargos electos, funcionarios o personal a su servicio, denunciados o imputados en un procedimiento judicial penal?

Sucede con cierta frecuencia, que el Alcalde y otros concejales del Equipo de Gobierno de un Ayuntamiento, son objeto de denuncias y querellas que ocasionan actuaciones penales contra ellos, siempre por hechos realizados en virtud del cargo público que ostentan.
Lo mismo sucede con los funcionarios y el personal al servicio del Ayuntamiento, también por actuaciones en virtud de la función y trabajo que desarrollan en la entidad local.
En este informe se plantea si el Ayuntamiento tiene que hacerse cargo de los gastos de defensa jurídica de los cargos electos, funcionarios o personal a su servicio, denunciados o imputados en un procedimiento judicial penal.