Los recientes episodios de fenómenos meteorológicos adversos ocurridos en distintos municipios andaluces han vuelto a recordar una cuestión cada vez más evidente: la gestión del territorio frente a emergencias climáticas exige cada vez más conocimiento técnico y capacidad de respuesta rápida.
En este contexto, arquitectos andaluces coordinados por el Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Arquitectos se han ofrecido voluntariamente para colaborar en la evaluación de daños y en el apoyo técnico a los municipios afectados. Este tipo de iniciativas pone de manifiesto la capacidad del colectivo para contribuir de forma útil cuando el territorio atraviesa situaciones difíciles.
Entre esos profesionales hay también muchos arquitectos que trabajan en la Administración Pública, especialmente en la administración local. Su posición es singular. Son técnicos que desarrollan su actividad cotidiana directamente sobre el territorio: analizan el planeamiento, informan licencias, estudian edificaciones, conocen la evolución de los barrios y mantienen un contacto permanente con la realidad urbana de sus municipios.
Esa vinculación diaria con el territorio hace que los arquitectos de la administración acumulen un conocimiento muy valioso para situaciones de emergencia. Conocen las tipologías edificatorias predominantes, los puntos débiles de determinadas zonas urbanas, las áreas que han sufrido históricamente problemas de inundación o los barrios con edificaciones más vulnerables. Esa información, que forma parte de su trabajo cotidiano, puede resultar decisiva cuando hay que evaluar daños con rapidez o priorizar actuaciones urgentes.
Precisamente por ello, cada vez resulta más conveniente que los arquitectos de la administración pública incorporen también conocimientos específicos sobre actuación técnica en situaciones de emergencia: metodologías de evaluación rápida de daños, criterios de seguridad estructural en inspecciones preliminares, sistemas de clasificación de edificaciones afectadas o procedimientos de coordinación con los dispositivos de protección civil.
Los arquitectos de la administración conocen el territorio desde dentro. Reforzar su formación y coordinación en materia de emergencias puede mejorar la capacidad de respuesta de nuestras ciudades y pueblos ante fenómenos climáticos cada vez más frecuentes.
Fortalecer esa preparación técnica tendría una doble ventaja. Por un lado, permitiría que los propios servicios técnicos municipales respondan con mayor eficacia cuando su propio municipio resulta afectado. Por otro, facilitaría la colaboración entre administraciones cuando se producen emergencias que superan la capacidad de respuesta de un solo ayuntamiento.
En este sentido, podría ser útil seguir avanzando en los mecanismos de coordinación ya iniciados entre el CACOA y las administraciones públicas para organizar redes de arquitectos con formación específica en evaluación de daños y apoyo técnico en situaciones de emergencia. Redes profesionales preparadas para actuar cuando el territorio lo necesite.
La elaboración de un protocolo que afianzara esta iniciativa daría solución, por ejemplo, a situaciones recientes en las que algunos arquitectos de la administración que querían colaborar encontraron dificultades para hacerlo dentro de su jornada laboral. Este tipo de escenarios invita a reflexionar sobre la conveniencia de articular fórmulas de colaboración institucional más claras.
Cuando llega una emergencia, el conocimiento del territorio no se improvisa. Se construye cada día desde los servicios técnicos de nuestras administraciones.
Pero más allá de esa cuestión organizativa, lo verdaderamente relevante es reconocer que los arquitectos de la administración pública constituyen una red técnica profundamente vinculada al territorio, y que reforzar su formación y coordinación en materia de emergencias puede aportar un valor muy significativo a la capacidad de respuesta de nuestras ciudades y pueblos.
En un escenario en el que los fenómenos climáticos extremos serán cada vez más frecuentes, contar con técnicos que conocen el territorio y que están preparados para actuar ante situaciones de emergencia no es solo una ventaja, es una necesidad creciente para la gestión pública de las catástrofes.
Cuando llega una emergencia, el conocimiento del territorio no se improvisa. Se construye cada día desde los servicios técnicos de nuestras administraciones.
Rafael González Millán. Presidente de la UAAPA del CACOA






