miércoles, 24 de diciembre de 2025

[735] Cinco recomendaciones para la interpretación de la normativa en la tramitación de licencias de obras

En el ejercicio diario de la función pública local, los técnicos que informan expedientes de licencias de obras se enfrentan a una afirmación recurrente que conviene desmontar con rigor: “Yo no soy juez para interpretar la ley”.
Lejos de ser una muestra de prudencia, esta frase encierra una renuncia impropia de la responsabilidad técnica que el puesto conlleva.
Las licencias de obras son actos reglados, pero desgraciadamente las normas que las sustentan rara vez lo son en términos absolutos. Planeamientos urbanísticos, reglamentos sectoriales y leyes administrativas incorporan con frecuencia conceptos jurídicos y técnicos indeterminados que no admiten una aplicación automática. La consecuencia es clara: La interpretación no es una opción, es una obligación inherente al informe técnico.
Si la normativa fuera siempre clara, directa y binaria, los informes técnicos carecerían de sentido. Bastaría un listado de comprobaciones mecánicas. Sin embargo, la realidad administrativa demuestra lo contrario: Integrar conceptos como adecuación al entorno, impacto, proporcionalidad, compatibilidad o coherencia exige criterio profesional, formación y experiencia.
Interpretar no significa invadir la función jurisdiccional. El técnico no juzga, aplica la norma en un caso concreto, con motivación suficiente y asumiendo la responsabilidad de su criterio. Exactamente igual que un juez de instancia interpreta sabiendo que su resolución puede ser revisada, el técnico informa sabiendo que su propuesta puede ser impugnada y controlada judicialmente.
Con el fin de garantizar la coherencia técnica, la seguridad jurídica y la igualdad de trato en la tramitación de los expedientes de licencias de obras, desde blogdelaunion proponemos a los técnicos municipales y a los ayuntamientos cinco recomendaciones para la interpretación de la normativa en la tramitación de licencias de obras.
1.Criterios interpretativos comunes
Las interpretaciones de la normativa aplicable deberán ajustarse, con carácter general, a los criterios técnicos comunes aprobados o formalizados por la Administración desde donde se emita el informe mediante circulares, instrucciones o notas técnicas internas.
2. Coordinación técnica
Los servicios técnicos municipales deberán coordinar sus actuaciones a fin de unificar criterios interpretativos, especialmente en supuestos recurrentes, cambios normativos o cuestiones de especial complejidad.
3. Interpretación literal y sistemática
La interpretación de la normativa se realizará atendiendo prioritariamente a su tenor literal, integrándola en el conjunto del ordenamiento jurídico y evitando interpretaciones extensivas no suficientemente justificadas.
4. Motivación de los informes
Los informes técnicos deberán motivar de forma expresa los criterios interpretativos aplicados, intensificando dicha motivación en los supuestos en que la norma presente mayor grado de indeterminación.
5. Institucionalización de los criterios
Las interpretaciones que tengan alcance general o afecten de forma reiterada a la tramitación de licencias deberán ser objeto de formalización y, en su caso, elevación a los órganos competentes de la Administración implicada, a fin de garantizar su aplicación homogénea.

viernes, 19 de diciembre de 2025

[734] Feliz Navidad 2025


 

domingo, 14 de diciembre de 2025

[733] La inteligencia artificial y la tramitación urbanística. Una oportunidad para la Administración Pública y para la Arquitectura

La tramitación de licencias de obras es uno de los ámbitos donde con mayor claridad se perciben las tensiones actuales de la Administración pública: Marcos normativos complejos, procedimientos garantistas, recursos humanos limitados y una creciente demanda de agilidad por parte de la ciudadanía.
No es un problema de falta de regulación. Es un problema de tiempo, carga administrativa y eficiencia operativa. En este contexto, la inteligencia artificial aplicada a la tramitación urbanística no debe entenderse como una amenaza, sino como una herramienta de apoyo al trabajo técnico.
  • La IA no decide, asiste;
  • La IA no sustituye al técnico, le devuelve tiempo y capacidad de criterio.
5 campos dónde puede aportar valor real la inteligencia artificial a la tramitación urbanística

1. Revisión y control documental de los expedientes
Una parte sustancial del tiempo de tramitación se pierde en detectar errores formales o carencias documentales. La IA puede:
  • Verificar automáticamente la integridad del expediente.
  • Detectar ausencias habituales (memorias, planos, justificaciones urbanísticas, visados).
  • Clasificar y ordenar la documentación aportada.
Menos expedientes incompletos y menos requerimientos innecesarios.

2. Apoyo a la verificación urbanística
La IA puede cruzar la información del proyecto con el planeamiento vigente y las ordenanzas aplicables:
  • Alertas tempranas de incompatibilidades urbanísticas.
  • Comprobaciones sistemáticas y homogéneas.
  • Apoyo a criterios técnicos reiterados del propio ayuntamiento.
No sustituye la interpretación profesional, pero reduce errores y tiempos de análisis preliminar.

3. Informes técnicos y jurídicos asistidos
Mediante modelos entrenados con plantillas oficiales:
  • Generación de borradores estructurados de informes.
  • Extracción automática de datos del proyecto.
  • Uniformidad formal y coherencia administrativa.
El valor añadido no está en escribir más rápido, sino en permitir que el técnico dedique su tiempo al juicio profesional, no a la redacción repetitiva.

4. Gestión inteligente de plazos y cargas de trabajo
La IA permite:
  • Priorizar expedientes según complejidad y estado.
  • Detectar cuellos de botella.
  • Anticipar vencimientos y reducir riesgos de silencio administrativo.
Esto no es tecnología futurista. Es gestión pública moderna.

5. Mejor atención a la ciudadanía
Mediante asistentes virtuales entrenados con normativa y procedimientos:
  • Respuestas claras a consultas frecuentes.
  • Información transparente del estado del expediente.
  • Reducción de interrupciones al personal técnico.
  • Más información para el ciudadano y mejor uso del tiempo interno.
Lo que debemos tener claro sobre la IA y la tramitación urbanística:
  • La IA no sustituye el criterio técnico ni jurídico.
  • La IA no puede decidir sobre la legalidad urbanística.
  • La responsabilidad sigue siendo humana y pública.
  • La inteligencia artificial es un medio, no un fin.
  • La IA es una oportunidad para dignificar el trabajo técnico

La implantación responsable de la IA en la tramitación urbanística permite:
  • Reducir burocracia improductiva.
  • Reforzar la seguridad jurídica.
  • Recuperar el valor del conocimiento técnico en la Administración.
  • Mejorar el servicio público sin renunciar a las garantías.
El urbanismo necesita buenas normas, pero también procesos ágiles, trazables y eficaces.
La tecnología ya está disponible. El verdadero reto es gobernarla bien.
Este debate no es tecnológico, sino institucional y profesional y conviene afrontarlo con criterio, prudencia y visión de futuro.
Porque modernizar la Administración no es correr más, es hacerlo mejor.

sábado, 13 de diciembre de 2025

[732] Los trenes de cercanías

El salto de un tren convencional con demanda a la alta velocidad se entiende rápido: Tiempo, competitividad, cohesión. Es una decisión visible, medible y políticamente agradecida.
Más complejo es explicar por qué reutilizar una línea sin demanda para cercanías también genera valor. Ahí no hay récords de velocidad ni inauguraciones solemnes, pero sí algo más profundo: Utilidad cotidiana.
Reactivar una infraestructura existente es poner a trabajar el capital ya invertido. Es reducir costes de implantación. acortar plazos y minimizar impactos ambientales.
Es transformar una línea muerta en un servicio de proximidad que conecta barrios, municipios y áreas productivas con una lógica diaria, no excepcional.
Además, el tren de cercanías ordena el territorio. Favorece la movilidad no motorizada, refuerza centralidades locales, fija población y hace viable un urbanismo menos disperso. No cose a base de grandes infraestructuras, sino con puntadas finas, continuas y resistentes.
No es un modelo de grandes titulares, sino de rendimiento acumulado. Funciona porque se usa, no porque deslumbra. Y eso, en un contexto de recursos limitados y emergencia climática, es una virtud estratégica.
En Europa a esto se le llama sostenibilidad operativa: Sacar más partido a lo que ya existe, gastar menos energía en empezar de cero y más en mantener lo que sirve.
Menos cortar cintas. Más hacer que las cosas funcionen, todos los días.