(De interés para impulsar la creación y apoyo de agrupaciones de arquitectos de la administración pública en todos los Colegios Oficiales de Arquitectos de España)
Recientemente se ha constituido en el COAM una agrupación de arquitectos de la administración pública en la Comunidad de Madrid (AMAP).
Como Presidente de la Unión de Arquitectos de las Administraciones Públicas de España UAAAP/CSCAE, tuve el honor de ser invitado por su Junta Gestora a participar en su jornada de presentación.
Hablé, entre otras cuestiones, durante mi intervención de unos datos estadísticos sobre los arquitectos de las administraciones públicas obtenidos de una encuesta de 2018 realizada desde el CSCAE y de datos de la web del COAM.
Me sorprendió comprobar como el número de miembros de esta nueva agrupación podría llegar a ser de 2.500. Aprovecho este comunicado para recordarte que si eres uno de esos 2.500 arquitectos colegiado en el COAM y es de tu interés, desde la web de la AMAP puedes acceder a solicitar tu inscripción gratuita.
Dicho en pocas palabras, una agrupación de arquitectos de la administración pública sirve preferentemente para participar y compartir. Participar y compartir conocimientos, experiencias, iniciativas, dudas...
En esta ponencia, presentada en el I Congreso de Arquitectos de Madrid, respondo a cómo y en qué podemos los arquitectos de la administración pública, mejorar nuestro servicio a la Sociedad y al resto de compañeros arquitectos, participando y compartiendo desde un grupo que nos coordine.
Rafael González Millán. Presidente de la UAAAP/CSCAE
1 comentario:
Muy interesante todo este movimiento alrededor de la nueva modificación del CTE. A veces parece que solo hablamos de normativa como si fuera un problema burocrático, pero en realidad aquí se están tocando piezas clave que afectan al día a día de los proyectos, a los plazos de licencia… y también a cómo usamos los materiales de construcción en obra.
Actualizar el Anejo I no es un detalle menor: si se define mejor qué debe contener un Proyecto Básico, se aclaran responsabilidades, se acota la documentación y se reduce fricción con la administración. Eso significa menos tiempo perdido en trámites y más foco en proyectar bien, elegir sistemas adecuados y coordinar el uso de materiales de construcción con criterios de seguridad, eficiencia y viabilidad económica.
Además, en paralelo se habla de eficiencia energética, seguridad frente al fuego, accesibilidad, Reglamento de Productos de Construcción… todo esto impacta en cómo se prescriben y se seleccionan materiales de construcción, qué soluciones son válidas y qué información técnica debe aportarse. Que el sector profesional se implique en este trámite de audiencia es básico para que la norma no se quede en papel mojado y realmente ayude a agilizar licencias sin bajar el nivel de exigencia técnica.
Si conseguimos un CTE más claro, un Anejo I bien definido y una administración que revisa proyectos con criterios homogéneos, ganan todos: administración, técnicos, promotores… y también el ciudadano que vive en edificios mejor pensados, mejor ejecutados y con materiales de construcción elegidos con rigor, no solo por precio.
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